El “efecto popa redonda”: la IA, el contrato social y un velero que ya no admite vuelta
por Gabriele Vestri

En la arquitectura naval clásica, una popa redonda permite que el viento y la ola de aleta empujen el casco con eficiencia, dejando el aparejo totalmente desplegado y la embarcación lanzada a su máxima velocidad portante. Es un diseño rápido y noble, pero con un precio: cuando el viento arrecia, la nave embarca agua por popa, el timón pierde mordiente y puede atravesarse a la ola hasta volcar. He aquí, sin metáfora añadida, la situación en la que se encuentra el régimen jurídico de la inteligencia artificial. La pregunta ya no es si las velas se desplegarán, porque están desplegadas. La pregunta es quién sostiene el timón.



